Hola, soy Gorka Egia.
“¡Es imposible!” es la frase que me motiva. Me mueve la posibilidad de hacer posible lo que parece no serlo. “No hay manera de saltar desde una ventana y empezar a volar , todo lo demás se puede conseguir” es lo primero que pienso. Lo que no se puede es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes. ¿Qué podemos hacer para convertir lo que parece imposible en factible?

Durante los 8 años en los que he sido alcalde, me he encontrado muchas veces con esa actitud de que algo “es imposible”. Decían que en Orendain los habitantes no participaban, hasta que conseguimos tener tasas de participación del 85%. Parecía imposible, y sin embargo diseñamos y pusimos en marcha un sistema de recogida selectiva bonito, cómodo y limpio, con un apoyo amplio de la población. Creamos infraestructuras públicas de Internet con fibra y una red de antenas, superando grandes dificultades por el camino. Aun siendo un pueblo muy pequeño, conseguimos ser referentes en movimientos de talla mundial, como la Economía del Bien Común o Transition Towns. Al fin y al cabo, pudimos implantar un modelo de gestión diferente en medio de una crisis en la que se nos insistía que los recortes eran la única solución.

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No es nada nuevo. Durante toda mi vida he tenido que superar situaciones que parecían imposibles, siempre, desde pequeño. Me ha tocado buscar alternativas para poder seguir adelante.

Cuando estaba en Educación Secundaria y sacaba buenas notas, todo el mundo pensaba que optaría por el camino de la universidad, ¡pero no! Decidí estudiar teatro en Pamplona. Ha sido la mejor decisión de mi vida, ya que el teatro me ha dado cualidades y bases que han sido vitales para mí.

Mientras estudiaba teatro, también trabajaba en AEK, en el euskaltegi de Iruñezar. ¡Tenía que ganarme la vida de alguna manera! Pero disfrutaba tanto dando clase… Entonces descubrí mi pasión: quería ser profesor y empecé a estudiar magisterio. ¿Pero, cuál de todos? Pues, pensé que no sabía inglés y me decanté por aquella opción. Todavía recuerdo la cara del profesor el primer día de clase, cuando me escuchó hablar en inglés. Sin embargo, tiempo después conseguí ser profesor durante tres años en California, en los Estados Unidos de América.

Y ahora, tengo un puesto fijo en una ikastola, sí, pero he decidido apostar por este nuevo proyecto. Muchos me han dicho “¿Pero qué estás haciendo? ¡Tú estás loco!”. Pero estos últimos años me surgían ciertas preguntas mientras estaba con mis alumnos: “¿Para qué estoy enseñando a mis niños a sumar o a leer, si al mismo tiempo estamos poniendo en peligro su futuro?” “¿Qué aportará mi generación a la Tierra?"

La vida en la Tierra está a punto de extinguirse, y no se puede hacer nada. La política no tiene remedio. Las instituciones están corrompidas y siempre lo estarán. Es lo que oigo en todas partes, pero una vez más, me siento lleno de ganas y fuerzas para intentar superar lo que en un principio parece irremediable.

Sin querer y queriendo, aquí sigo intentando conseguir lo imposible. Desde pequeño, desde lo local, con humildad pero lleno de ganas. Intentando llevar la innovación a la gestión, la creatividad a la política y soluciones a las instituciones públicas. ¡Empecemos!